Acahualinca y la Chureca
Talento en Acahualinca
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| Chaval@s participantes |
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Hasta ahora, 40 niños, niñas y adolescentes de entre 10 y 17 años han participado en los talleres impartidos. A lo largo de 2011 se espera que 50 más puedan participar en las actividades. Todos y todas viven en el barrio Acahualinca y provienen de familias en extrema pobreza, que subsisten de los trabajos vinculados a la recolección de basura, al cual los niños se integran desde edades tempranas. Las niñas aportan a la economía familiar trabajando directamente en la recolección de desechos o asumiendo las labores domésticas del hogar. En ambas situaciones están expuestas a violencia y abusos, además de desvincularlas de la escuela. Esta situación hace que en su mayoría presenten bajo nivel académico, dificultades para el aprendizaje y la integración social y una baja autoestima. La población entre los 4 y 14 años de edad representa el 26% de la fuerza de trabajo del Barrio Acahualinca. Las niñas, niños y adolescentes presentan cargas de trabajo extenso y no remunerado, dedicándose principalmente a labores de recolección de materiales reciclables en el basurero municipal y en los centros de acopio existentes en la comunidad, trabajos catalogados de alto riesgo.
El entorno no ofrece espacios ni oportunidades para la recreación sana y el crecimiento personal. El nivel de pobreza crea condiciones adversas que afectan a su desarrollo, y el talento y las capacidades que tienen las niñas, niños y adolescentes de Acahualinca no son reconocidas. Los procesos de naturaleza artística han demostrado su valor como herramienta que mejora la autoestima y el nivel de participación de estos niños y niñas. Además, mejora también su rendimiento escolar y la forma de relacionarse entre sí y con su entorno. Por eso queremos seguir potenciando su uso, impulsando la continuidad de Talento en Acahualinca. |

Esta situación condiciona enormemente su salud, generándoles daños físicos y psicológicos. Además, estas cargas laborales les desvinculan de la escuela y de los espacios de recreación y para su desarrollo integral. Su condición de trabajadores infantiles y el lugar donde viven les estigmatiza y hace que sufran discriminación, situación que los lleva a excluirse y a no participar.
La forma de relacionarse dentro de la familia y con sus padres está basada en una cultura de violencia, en la que el maltrato físico y psicológico son constantes, al igual que la descalificación a las capacidades y aptitudes de la niñez, afectando su autoestima, seguridad y deseos de superación.




